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Escritores/as que se animan VI

Tradición de mujeres escritoras: la abuela que tenía el hábito de escribir sus impresiones, la madre poeta y, ya sea por ADN o por nacer y crecer en un ámbito literario, la nieta con solo 25 años ya tiene tres libros publicados (todos ellos editados por Botella al Mar)  y también se anima a que su último libro se convierta en una Cita a Ciegas. 

Esta joven escritora que se anima, en 2014 hizo un viaje que terminaría por despertar su vocación de escritora y de viajera. Todo empezó con un original regalo de Navidad que le hizo su mamá: un viaje soñado por Europa (a escribirle a Papá/Mamá Noel!!).

En ese viaje comenzó a tomar notas para no olvidarse de detalles y momentos mágicos que le iban sucediendo, como un atardecer debajo de la Torre Eiffel (París) donde pudo ver cómo se iba iluminando la famosa torre mientras la luz del día abandonaba el Campo de Marte mientras compartía un café con leche con su mamá. Fue ahí que descubrió lo trascendente que sería ese viaje.

Cuando regresó, decidió que seguiría viajando y transformó aquellas notas en su primer libro. Lo que más disfruta de sus viajes es conversar con los lugareños, como le ocurrió en Atenas, donde la gente trataba de expresar la tristeza que estaban viviendo producto de la crisis, o en Bruselas, donde se maravilló por una sociedad abierta, amigable y con una fuerte conciencia ecológica.

Entre viaje y viaje, y entre libro y libro, vuelca toda su energía en un proyecto gastronómico (@dulces.mariposas en IG) donde, seguramente vuelca toda la alquimia de las experiencias vividas.

El libro que se suma a nuestras Citas a Ciegas es del viaje que hizo en 2017.  Entre anécdotas e impresiones, nos invita a acompañarla por ciudades de España, Francia, Italia, Alemania, Holanda, República Checa e Inglaterra. Te animás a viajar con esta escritora a través de su libro?

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Escritores/as que se animan V

Dulce, amable y alegre, estudió Administración de Empresas y hace 20 años que trabaja en la administración pública. Siempre le apasionó leer y  también explora otras manifestaciones artísticas, como la pintura.
Hicimos la entrevista en la vereda, a pocas cuadras de Plaza de Mayo, en una diáfana tarde de febrero. Cuando le pregunté si hacía mucho que escribía, me contestó “siempre leí mucho”.
Quizás fue en tantas horas de viaje de San Miguel a Microcentro, mirando caras de preocupación y cansancio en el tren o en el colectivo, que su imaginación empezó a volar y a tejer esta bella historia que inyecta optimismo y nos invita a creer que cosas lindas pueden sucedernos si lo deseamos de verdad y con nobles intenciones.
La historia transcurre en un pueblo pequeño que fue quedándose en el tiempo y cuyos habitantes fueron envejeciendo junto con las fachadas de las casas. En este pueblo vive un Santo inexperto y poco acostumbrado a producir milagros, sobre todo, por falta de demanda. Las cosas cambian con la llegada de nuevos visitantes, con fervientes deseos, que obligan al Santo a probar sus poderes que, milagrosamente, funcionan! Esto trae movimiento al pueblo y felicidad a sus moradores y visitantes.
Así, esta escritora que se anima, va tejiendo esta bella historia de encuentros y reencuentros que nos invita a tener esperanza y a creer que, quizás, las casualidades sean parte de un plan mayor que nos lleva a concretar lo que realmente deseamos.
Como si fuera una obra de este curioso Santo, ella se animó a una Cita a Ciegas con un LIBRO y ahí descubrimos que es escritora y se animó que su obra se transforme en una Cita a Ciegas. Ahora la podés acá.
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Escritores que se animan – III

Sagitariana, amante de Hesse, Auster y Murakami.

Cita a Ciegas con un libro
Escritores que se animan – III

Profesora nacional de inglés; porque su vocación era demasiado osada para su familia.

Su relación con la literatura comenzó aún antes de saber leer y escribir. A la noche, sus padres tenían el ritual de leer antes de ir a dormir, ella se acostaba en el medio y hacía de cuenta que leía. Cuando aprendió, empezó a leer casi compulsivamente y a acompañarla su diario íntimo y, ahora, la Moleskine y una lapicera.

Para ella, escribir es el lugar para procesar, poner pausa a la vorágine cotidiana para conectar la cabeza con el mundo y observar qué le está pasando con las distintas cosas que le ocurren.

También empezó a leer mucho. A los 14 años Demian -el libro- le partió la cabeza y tuvo su primer “romance literario”. Después vinieron otros, todos empiezan con esos libros que “te hacen sentir que te están hablando directamente”.

En su primera novela nos hace un City Tour por sus sentimientos. Recuerdos de la infancia y recientes se agolpan junto a reflexiones. Con honestidad y sin adornos nos cuenta el duelo por la muerte, y larga agonía, de su mamá; una historia de amor que empieza en Jardín de Infantes con un chocolate; impresiones de un viaje que van acompañando, con aparente indiferencia, sus distintos estados de ánimo. Así fue creciendo este libro que termina siendo una hermosa metáfora sobre la vida, la muerte y el amor. Un libro para escuchar, oler y saborear.

Ahora está investigando para su próximo libro en el que, guiada por su peligroso nivel de empatía -de la que la acusan quienes mejor la conocen-,  se pondrá en la piel de un ciego de nacimiento. Porque para esta escritora que se anima lo sublime de cualquier expresión artística es dar la oportunidad de ver el mundo desde otros ojos.

Mientras desarrolla su próximo proyecto, podés encontrar su primer libro en nuestra página y también en las librerías Notanpuan (San Isidro), Mendel (Palermo) y Libros de Arrabal (Liniers).