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Escritores que se animan IV

Un chiquito inquieto y travieso (aparentemente, el azote de los vecinos), su mamá lo mandaba a hacer un sinfín de actividades y, entre ellas, a un taller literario. De grande, no se le fue lo inquieto. Primero se dedicó a la publicidad, vivió algunos años en La Paz, Bolivia, hasta que decidió que quería volcar su creatividad en la escritura.

Después de varios intentos, porque este escritor no para, nos encontramos en el Café Urquiza de La Plata a tomar un café rápido como la conversación.

Confiesa ser una “máquina de ego” y por eso, ahora que además de novelas está escribiendo guiones, una de las condiciones puede ser que él aparezca en la película.

De hecho, el libro que nos cedió para que se transforme en una Cita a Ciegas fue concebido una de esas incursiones en el mundo de la actuación. Una amiga le pidió que forme parte de una filmación que se proyectaría como fondo de una obra en el Teatro Cervantes. Grabaron en paisajes solitarios y despojados mientras este escritor iba volcando sus impresiones en esta especie de bitácora de esos días de filmación compartido con los otros actores, el resto del equipo y su propio personaje. Reflexiones, poemas y acción se agolpan en las páginas de este libro pequeño e intenso.

Este escritor se anima a vivir varias vidas, probar nuevas formas creativas y a que su obra se transforme en una Cita a Ciegas con un Libro.

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